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Durante el simposio por los 20 años
de la vacuna cubana contra la meningitis, la doctora
Concepción Campa, en la extrema izquierda de la foto,
ofreció detalles acerca de este aporte científico. Foto: César A.
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Millones de niños y
jóvenes cubanos y de otros países han sido protegidos con la
Vacuna Antimeningocóccica VA-MENGOC-BC, única de su tipo en
el mundo, desde que fuera creada hace 20 años por científicos
cubanos, según comentó la víspera la doctora Concepción Campa,
autora principal de la vacuna, durante las sesiones de trabajo
del vigésimo noveno Congreso de la Federación de Farmacéuticos
de Centroamérica y del Caribe, que concluye hoy en el Palacio
de Convenciones.
Más de 55 millones de
dosis de la vacuna han sido aplicadas hasta la fecha en Cuba y
otros países del área como Brasil, Argentina, Uruguay y
Colombia; en tanto otras naciones como China, Viet Nam y la
India solicitan actualmente la transferencia de tecnología lo
que demuestra el creciente reconocimiento internacional a un
producto que continúa siendo hoy la única vacuna eficaz y
comercializable contra el meningococo B.
Según explicó la doctora
Concepción Campa, presidenta- directora general del Instituto
Finlay, centro puntero en este campo en el país, la obtención
de esta vacuna se debió a la colaboración de varias
instituciones del país y fue una escuela para el equipo de
investigadores que participó en su creación.
Al referirse al nacimiento
de este producto, la científica cubana relató que fue el
resultado del empeño de muchos profesionales cubanos que
aceptaron el reto de buscar soluciones efectivas ante la
meningitis, una enfermedad que llevaba a la muerte o dejaba
sordos, ciegos, mutilados o con retraso mental a quienes la
padecían. Fue, precisó, la respuesta de la ciencia cubana a
las ideas del presidente Fidel Castro y a su preocupación por
mejorar constantemente la salud de la población y de otras
naciones.
El surgimiento de esta
vacuna hace veinte años marcó también un momento importante,
destacó la científica, porque constituyó una guía para
enfrentarnos a las regulaciones farmacéuticas, la aplicación
de buenas prácticas de producción, de laboratorios y clínicas,
así como las prácticas de las reglas de la Bioética.
Nos obligó a adentrarnos
en el complejo mundo de las inversiones de la industria
farmacéutica, nos introdujo en el campo de la colaboración
internacional, la comercialización, el mercado y las
producciones cooperadas, entre otras exigencias, comentó la
doctora, y añadió que contribuyó también al desarrollo de
otras vacunas como la antileptospirósica trivalente y la de
polisacárido capsular, así como las existentes contra el
tétanos, la difteria y la tosferina, por solo mencionar
algunas.
En la actualidad,
continúan en la investigación y desarrollo de otros productos
como son las vacunas contra el cáncer, los adyuvantes
vacunales, las de nuevas generaciones, las combinadas, y otros
proyectos que demuestran el desarrollo pujante del país en
esta rama a partir del potencial humano creado en estos años.
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