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“Estados Unidos no reconoce que mantiene un cerco
económico, comercial y financiero contra Cuba, porque el
bloqueo es una medida de guerra, y se empeñan en denominarlo
embargo, que es una disposición transitoria, de carácter
judicial, para asegurar el pago de una deuda”.
La doctora Olga Miranda Bravo no entra en
disquisiciones filosóficas para explicar un término que el
accionar del gobierno norteamericano ha dejado muy claro:
“Bloqueo es asfixia, es tratar de ahogar a una entidad,
persona o país, es una medida genocida, que trata de agotar al
pueblo de Cuba, de llevarlo a un estado de desesperación. No
hay bloqueo pacífico”.
La categorización de embargo tiene sus
antecedentes en la Orden Ejecutiva Presidencial 3447 de los
Estados Unidos, del 3 de febrero de 1962, que lo establece
“sobre el comercio con Cuba”.
El pretexto fue la octava reunión de
ministros de Relaciones Exteriores, órgano de consulta en la
aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca
(TIAR), que “en su declaración final resuelve que el actual
gobierno de Cuba es incompatible con los principios y
objetivos del Sistema Interamericano; y, a la luz de la
ofensiva subversiva del comunismo chino-soviético, con la cual
el gobierno de Cuba está públicamente alineada, urgió a los
estados miembros a tomar aquellos pasos que ellos puedan
considerar apropiados para su autodefensa individual y
colectiva”.
“Estamos hablando de bloqueo total. La
Proclama reconoce que es la continuidad de las medidas
anteriores”, precisó Olga Miranda, quien fue Directora
Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores desde el
triunfo de la Revolución.
En su tercer párrafo la 3447 expresa: ha
autorizado al Presidente a establecer y mantener un embargo
sobre todo el comercio entre los Estados Unidos y Cuba… para
promover la seguridad nacional y hemisférica mediante
aislamiento del actual Gobierno de Cuba y por lo tanto reducir
la amenaza que deriva su alineamiento con las potencias
comunistas.
Esta medida entró en vigor el 7 de febrero de
1962.
“Todo eso es una sarta de mentiras. Ni Cuba
era chino–soviética, ni representaba un peligro para la
seguridad hemisférica, ni nada de eso. El presidente, que
tenía el mandato para aplicar cualquiera de estas medidas
mucho tiempo antes, no lo utilizó hasta encontrar el pretexto
de la octava reunión”.
Mas Olga Miranda recuerda que desde la
aplicación de la Primera Ley de Reforma Agraria, el 17 de mayo
de 1959, empezaron realmente las medidas de bloqueo. “Estados
Unidos arremete por dos vías fundamentales: la cuota azucarera
y el petróleo, y fueron agregando renglones hasta terminar con
la manteca de cerdo, que ellos no consumían, pero los
granjeros no tenían a dónde mandarla”.
También la sección 620 de la Ley de
Asistencia de 1961 estableció que ningún país recibiría
asistencia de EE.UU. si tuviera negocios con Cuba.
“La cuota azucarera era nuestra garantía de
comercio para el principal renglón económico. La vendíamos al
mercado norteamericano a un precio determinado y en cantidades
que se fijaban anualmente. En los primeros años de la
Revolución fueron reduciendo las cantidades de compra hasta
llegar a cero.
“Con el petróleo sucedió otro tanto. Las
firmas norteamericanas eran nuestras suministradoras
tradicionales y dejaron de traerlo. Por eso compramos crudo a
la Unión Soviética, pero dada las presiones de EE.UU., las
compañías que quedaban en nuestro país se negaron a refinarlo.
Era apagarnos completamente, ahí se complica
todo.
IR A LOS ORÍGENES
“Muchas veces se ha comentado que Cuba dictó
las medidas de nacionalización en 1960 porque Estados Unidos
nos quitó el petróleo. Eso no es verdad. Tenemos que ir a los
orígenes.
Desde La Historia me Absolverá, el programa
de la Revolución cubana, se había planteado el rescate de las
riquezas para el pueblo, que entonces estaban en manos del
capital norteamericano.
“La Ley 851 del Gobierno revolucionario, de
junio de 1960, dispuso la nacionalización de las propiedades
norteamericanas para beneficio popular, declarada conforme al
derecho internacional. Establece, además, que cuando se
nacionaliza por este propósito se le paga la indemnización
apropiada a la persona o entidad nacionalizada.
“Y en su contenido plantea que Cuba pagará la
indemnización apropiada a las empresas norteamericanas
nacionalizadas conforme a un procedimiento de pago basado en
la cuota azucarera. Estados Unidos perjudicó a sus ciudadanos
cuando no quiso cobrar por las nacionalizaciones, como sí lo
hicieron los ingleses, los franceses, los suizos, en acuerdos
de indemnizaciones firmados por Cuba y pagados, honrados”.
Según estudios realizados por una institución
cubana, basados en los cálculos de comportamiento del mercado
azucarero y sus precios, que estuvieron siempre por encima de
5,75 centavos de dólar la libra, Cuba sí tenía posibilidad de
crear ese fondo y con él pagar en los 30 años posteriores.
“Si no fuera por el bloqueo, en 1990 las
empresas estadounidenses hubieran cobrado la indemnización”,
afirma Olga.
“Se le van desbaratando los argumentos
legales al gobierno de Estados Unidos para mantener el
bloqueo, eso es evidente. Si en 1975 fue derogado el acuerdo
de la OEA que restringió las relaciones comerciales y
diplomáticas de los países miembros con Cuba, se cayó el
pretexto de la declaración final de la octava reunión, se
fueron a bolina los argumentos de la Proclama 3447.
“Las administraciones estadounidenses también
enmascaran el bloqueo cuando hablan de confiscaciones cubanas.
No dicen nacionalización, que es un hecho
económico reconocido por el derecho internacional, mientras la
confiscación es resultado de un delito. Los bienes del tirano
Fulgencio Batista y sus compinches fueron confiscados, no
nacionalizados; y ni los tribunales de ese país ni la ley
Helms Burton pueden imponernos a nosotros los procedimientos
para las indemnizaciones. La Ley Internacional recoge que es
el país que hace la nacionalización el que impone las
cuantías.
RECURRIR A LA LEY HELMS BURTON
Para Olga Miranda, una mujer que lidia con el
bloqueo desde que se dictó “ese documentico de Kennedy” en
febrero del 62, el punto más álgido de las relaciones
Cuba-Estados Unidos está en la aprobación y aplicación de la
Ley Helms Burton.
“El bloqueo para nosotros ha sido tenso
siempre, cuando se promulgó yo no tenía una magnitud de cuánto
nos podía afectar, pero cuando adquiere su carácter
extraterritorial, cuando nos cierran o limitan las
posibilidades que teníamos de comerciar con países de Europa,
de América Latina y de otras regiones, es cuando adquiere su
plena dimensión.
“Para mí un día es un año. Sabes lo que
significa trabajar para hacer una resolución, un documento,
cuánto se ha trabajado, por ejemplo para la entrega de un
cadáver. Eso fue un minuto, pero me llevó meses y años tratar
de que el gobierno de EE.UU. reconociera que tenía un cadáver
congelado aquí, era de un agresor de Playa Girón, y ellos lo
negaban.
“Cuando había un hecho en Guantánamo, que
mataban a un compañero, que lo agredían, eso se decía en un
minuto, pero te trae todo a la mente. Estados Unidos está en
una agresividad mayor. Nos quieren destruir, hacernos polvo.
Estados Unidos no tiene recato en declarar que paga el
espionaje en Cuba, que tiene dinero para mantener la llamada
disidencia.
“La Ley Helms Burton es el diseño de una
política para agredir a Cuba. Y es un peligro real, pasó por
el Congreso y nadie la leyó, tiene incompatibilidades con la
ley norteamericana, pero está dando facultades al Presidente
para que haga sus planes contra Cuba.
“¿Habrá cosa más terrible que el Plan Bush
para Cuba? Ese plan para la reconquista aprobado en mayo de
2004 y actualizado en julio de 2006, que reconoce lo que el
gobierno norteamericano haría en nuestro país, si lo logra
poner en práctica, y que tiene un acápite secreto que
realmente es la agresión.
“La Ley Helms Burton reabre el Programa Cuba
para las Reclamaciones de los ciudadanos norteamericanos
afectados por las leyes revolucionarias cubanas de 1964. Hasta
ahora se han presentado 8 mil 816 reclamaciones, de las que se
han reconocido 5 mil 911, cuyo valor se estima en más de mil
851 millones de dólares.
“Hace tiempo que esta gente dejó de estar
afectada, además la cifra es ínfima comparada con el capital
de esas empresas, pero ahora no pueden comerciar con Cuba. De
las 5 mil 911 algunas vienen y dicen: ’no queremos reclamar,
queremos comerciar’, porque ellos están perdiendo al no poder
tener este tipo de relación con Cuba, no son razones
políticas, son comerciales, y han solicitado que ’me pongan en
la lista para cuando se caiga el bloqueo invertir en Cuba’.
“La Helms Burton reabre el capítulo de las
reclamaciones para que los cubanoamericanos lo hicieran, les
facilitan ir a los tribunales…, se amplía el bloqueo. Yo le
llamo a eso el supuesto derecho del ciudadano al segundo
orden; los cubanoamericanos tenían que esperar a que los
norteamericanos puros entraran primero en las reclamaciones”.
La académica resume el peligro de la Helms
Burton: “Esta ley codifica en un solo texto legal todo lo que
había del bloqueo, incluyendo la Torricelli.
Es una ley del Congreso. Establece para ella
misma la posibilidad de la divisibilidad, es decir, si se
modifica parcialmente, como resultado de tales acciones, no se
afecta la vigencia del resto de ella.
“A Estados
Unidos le queda muy poco por regular en cuanto al bloqueo.
Mientras el tema Cuba sea un problema de su política interna y
esté manejada por la
mafia anticubana, no es fácil predecir un cambio”.
SANCIONADO POR
CUMPLIR UN ACTO DE ÚLTIMA VOLUNTAD
“Cada día el bloqueo nos
hace más daño, pero también, con los efectos que provoca en
sus ciudadanos, se desprestigian más. Con el tema de la
extraterritorialidad o de las sanciones hay medidas hasta
criminales”.
Y Olga se conmueve con el
caso de un hijo que trajo las cenizas de sus padres. Ellos
pertenecían a una iglesia protestante, habían predicado mucho
en Cuba, y le pidieron que cuando murieran trajera sus cenizas
para esta Isla. “El hombre vino con las cenizas y lo
sancionaron por cumplir un acto de última voluntad”.
El bloqueo persigue con
saña a los norteamericanos que viajan a Cuba; en los últimos
dos años han impuesto multas a más de 800 personas por ese
motivo, y hay restricciones adicionales al envío de remesas.
Prácticamente se
eliminaron los intercambios académicos, culturales,
científicos y deportivos, y se prohíbe también entre las
iglesias de Estados Unidos y las cubanas, imposibilitándoles
enviar donativos, sillones de rueda, medicamentos o productos
para uso humanitario.
Olga Miranda Bravo, “la
gordita”, como cariñosamente le llamaba Raúl Roa en sus años
de vivir juntos contra el tiempo, no ha podido desvincularse
nunca del tema de las relaciones EE.UU.-Cuba, y considera que
“el ejemplo cubano es nocivo porque rompe la estrategia
imperial de Estados Unidos. Han apostado hasta a relevos
generacionales, a cambios de gobierno, pero siguen
trasnochados, no nos entienden”.
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GENOCIDA
E l
bloqueo de Estados Unidos contra Cuba limita las
posibilidades de los ciudadanos norteamericanos de
negociar y obtener beneficios económicos y sociales y
causa perjuicio a los intereses de terceros países.
* Se
estima que en el 2005 los exportadores estadounidenses de
productos agrícolas dejaron de percibir alrededor de 300
millones de dólares que Cuba tuvo que importar de otros
mercados.
*
Según investigaciones, las ventas de arroz de Estados
Unidos a Cuba disminuyeron 25% en el 2005.
* El
bloqueo impide que los norteamericanos se puedan
beneficiar con los logros de la salud pública cubana,
reconocidos mundialmente. No han podido iniciarse los
ensayos clínicos en los EE.UU. con el TheraCIM,
medicamento cubano para el tratamiento de tumores
cerebrales en los niños.
* De
no existir el bloqueo millones de personas en el mundo
pudieran ser tratadas con el Citoprot P, producto cubano
para acelerar la curación de úlcera de pie diabético y
reducir el riesgo de amputación de miembros inferiores.
* En
junio de 2004 EE.UU. se negó a recibir asistencia médica
gratuita a estadounidenses pobres; a enviar pacientes a
recibir tratamiento en Cuba; de recibir personal de salud
y hospitales de campaña a los afectados por el huracán
Katrina.
*
Empresas norteamericanas están impedidas de participar en
la exploración y extracción de hidrocarburos en la zona
exclusiva cubana, provocando no sólo la pérdida de una
posibilidad de negocios sino la restricción de las vías
para fortalecer la seguridad energética de ese propio
país.
*
Diferentes estudios reflejan que empresas estadounidenses
pierden 565 millones de dólares por cada millón de
turistas de ese país que no puede visitar a Cuba.
*
Estados Unidos podría beneficiarse con las importaciones
desde Cuba de más de 30 mil toneladas al año de níquel, y
dos mil de cobalto.
(Días
después de concedida esta entrevista la Doctora Olga
Miranda falleció) |
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