¿Licencia de paternidad?
El Decreto Ley 234 establece la licencia
retribuida para los padres que necesitan cuidar de sus hijos.
Indecisiones, prejuicios, actitudes machistas y desconocimiento
influyen hoy en su implementación
ALINA M. LOTTI, MARÍA DE LAS NIEVES
GALÁ, LOURDES REY, EDUARDO PALOMARES y REINALDO RODRÍGUEZ
Fernando Méndez Pelegrino perdió
a su esposa dos días después del parto de
la pequeña Dayma Lorena. Ante el dolor se impuso
la preocupación: ¿cómo se las arreglaría
para cuidar a esa bebita, si sus padres ya ancianos apenas
podrían colaborar con él?
Técnico de producción biológica del
Ministerio de la Agricultura en la provincia de Santiago
de Cuba, supo entonces que no quedaría desamparado,
aun cuando tendría que “estrenarse” de
papá sin otra ayuda.
En agosto de 2003, un sueño de la Federación
de Mujeres Cubanas (FMC) se hizo realidad: se aprobó
el Decreto-Ley 234 “De la maternidad de la trabajadora”,
el cual propicia la responsabilidad compartida de la madre
y el padre en el cuidado y atención de los hijos,
y la del padre en caso de fallecimiento de la madre.
Uno de estos días, mientras lavaba pañales
en el patio de su casa, Fernando dijo: “De no ser
por esta ley, no sé qué habría sido
de mí, pues hubiese tenido que buscar a alguien que
cuidara a la niña y asumirlo como único sostén”.
En Cienfuegos, Armando Salgado, trabajador
de la construcción, expresó que no imaginaba
cómo un hombre podría tener a su cuidado un
recién nacido. “Es difícil para nosotros
darles los alimentos, cambiarlos de pañales y, sobre
todo, cargarlos y mimarlos cuando lloran y desconoces el
motivo. ¡Uno no sabe qué hacer en esa situación!”.
En cambio, Jorge Luis Antuña, padre por segunda vez,
gusta de cargar al pequeño Gabriel, lo mima y se
desenvuelve bien cuando tiene que bañarlo o darle
de comer. Considera que el Decreto es una buena opción
para quienes lo necesiten, “pero por ahora Gabrielito
está mejor con su mamá”.
INCUESTIONABLE LA RESPONSABILIDAD
COMPARTIDA
Durante muchos años la Federación
de Mujeres Cubanas ha hablado de responsabilidad compartida,
pues está demostrado que en el desarrollo integral
de los hijos, tanto el padre como la madres desempeñan
un importante papel.
Aun cuando rezagos de una cultura machista de una gran parte
de la población ha incidido en que no se haya avanzado
tan rápidamente en el cumplimiento de la responsabilidad
de atención práctica a la prole, desde el
punto de vista económico, tampoco existía
un amparo legal que permitiera al padre acogerse a una licencia
retribuida para cuidar a su descendiente.
Una encuesta a hombres y mujeres refleja que aún
existen prejuicios para tomar en cuenta esta variante y,
que existe una sobrevaloración maternal.
Un debate sobre el tema con enfermeras y pacientes de la
sala de pre-parto del hospital materno Tamara Bunke, de
Santiago de Cuba, reveló que en este asunto todavía
predomina la incultura. Las mujeres se arrogan la atención
del hijo, mientras los hombres no sólo les dan ese
derecho, sino que se acomodan a ello.
Según una encuesta realizada en Villa Clara, existen
prejuicios de los hombres, a pesar del beneficio que esta
ley reporta. En parejas jóvenes, sobre todo, hay
freno en cuanto a que ellos se queden en casa. Raúl
Peña, especialista principal de la Seguridad Social
en ese territorio, explicó que ahí solo tres
casos se han acogido a la ley. Uno en el municipio de Caibarién
y otro en Remedios, y el de Santa Clara, ya cumplió
el período.
Peña relató que hubo uno al cual la administración,
por desconocimiento le negó ese derecho, pero luego
lo aceptó sin mayores complicaciones.
UN RECLAMO DE AÑOS
Hasta la fecha solo 17 padres en el país
se han acogido a este Decreto-Ley. Cada una de las provincias
de Pinar del Río, La Habana, Camagüey, Las Tunas
y Guantánamo tienen uno; Villa Clara tiene 2; Santiago
de Cuba y Cienfuegos tiene 3; y Granma, cuatro .
Según Esther Criollo Hidalgo, directora jurídica
del Instituto Nacional de Asistencia y Seguridad Social,
es incorrecto hablar de licencia de “paternidad”.
La posibilidad que se le da al padre para el cuidado del
menor es la misma que se brinda a las familias materna y
paterna. En el caso del fallecimiento de la madre, el padre
puede asumir el cuidado, o delegar su responsabilidad en
otro familiar.
“Esto es algo que la población había
solicitado mucho. La gente se preguntaba por qué
el padre trabajador no se podía ocupar del cuidado
del menor. En una conferencia que di en Matanzas, en la
década de los años 90, encontré un
caso muy específico: había muerto la mamá
del niño y la administración no sabía
cómo tratar la situación desde el punto de
vista legal. Ellos se preguntaban: ¿amparados en
qué damos la licencia?, pues jurídicamente
no contaban con la posibilidad de aplicarla.
“Las administraciones tienen la facultad de conceder
una licencia sin sueldo a un trabajador siempre y cuando
entienda las condiciones de esa persona, eso es una facultad
administrativa. Pero lo que ofrece este nuevo Decreto es
algo muy revolucionario.
“Todavía los hombres no han hecho todo el uso
de esta oportunidad. Puede ser por tradición, porque
el cuidado del menor siempre se ha considerado una tarea
de las madres. Ya está cambiando un poco ese pensamiento
y es muy importante, porque responsabilidad tienen los dos.
“Lo más novedoso del Decreto es la oportunidad
que tiene la familia, fundamentalmente el padre, de ocuparse
del cuidado del menor, y también la posibilidad que
tiene la madre con hijos discapacitados de tener que se
le otorgue una licencia por un período de tres años.
Es algo muy humano.”
¿DESCONOCIMIENTO DE LA LEY
O PURO MACHISMO?
Sin lugar a dudas, el Decreto-Ley 234 es
de los hechos más trascendentales que en materia
de igualdad ha concebido y llevado a cabo la Revolución,
impulsada por la FMC. Con su implementación ya no
habrá que escuchar el reclamo justo de los hombres
para cuidar a sus hijos.
Queda instituido de manera jurídica que tanto padres
como madres están en igualdad de condiciones y, por
tanto, corresponde a la familia tomar la decisión
de quién va a atender al niño en su primer
año de vida.
Ahora la cuestión es otra. Tanto el Ministerio de
Trabajo y Seguridad Social, como fuentes de la FMC consultadas,
se preguntan por qué la cifra de hombres que se han
acogido a este beneficio es tan baja: ¿desconocimiento
de la ley o puro machismo? Ambos ingredientes abundan en
este plato.
Mientras los hombres transitan por prejuicios e indecisiones,
ellas se toman el asunto “muy en serio”, con
un egoísmo desproporcionado.
Entrevistas realizadas en el Hospital Ginecobstétrico
América Arias, en esta capital, evidenciaron tales
actitudes. Aldo Hernández, trabajador de la entidad
Habaguanex, con 33 años y papá por segunda
ocasión; dijo desconocer el Decreto. No obstante
afirmó “que el hombre debe estar en la calle
para luchar por la familia, es quien debe llevar la delantera
en el sustento económico. Yo puedo cuidar al niño
en un momento determinado, pero no me gustaría quedarme
en la casa, ¡la mujer puede hacerlo mejor!”.
El desconocimiento de la ley también se puso de manifiesto,
casi en su totalidad, en la sala donde permanecen las embarazadas
que padecen de diabetes. Niurka Díaz, trabajadora
de un frigorífico, cree que la ley es muy buena,
y dijo que los hombres no cuentan con ningún impedimento
para cuidar de sus hijos, aun cuando la lactancia corresponda
de manera única a la madre.
Las cifras de hombres que se han acogido al Decreto demuestran
también, en alguna medida, el desconocimiento que
sobre el tema tienen los empresarios. Es cierto que muchos
no han tenido que enfrentarse a su cumplimiento, mientras
otros refieren que sería difícil, “pues
hay trabajadores muy valiosos y suplirlos es muy complicado”.
Criterio que también denota machismo en un país
donde la fuerza técnica calificada está integrada
en el 66,4% por mujeres.
Los directivos deben tener en cuenta el contenido del Decreto,
sobre todo para aplicarlo correctamente. Raúl Medina
Cruz, director de la Empresa del Seguro Estatal en la Perla
del Sur, subrayó que en muy pocos países,
como sucede en Cuba, existe una ley que ampare los derechos
no solo de la mujer, sino de toda la familia.