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Hijo ilustre de San Antonio
de los Baños, provincia de La Habana, nacido en el año 1938,
el destacado escultor y pintor cubano José Ramón de Lázaro
Bencomo, conocido como José Delarra fue el creador de
monumentales conjuntos artísticos devenidos símbolos
patrióticos en varias regiones cubanas.
Comenzó sus estudios de
escultura en 1949 en la escuela de arte de Villate y luego
amplió sus estudios en la Academia de San Alejandro.
A los 11 años hizo su primera
escultura en el patio de su casa en la barriada del Cerro.
Allí colocó al Martí que tanto amaba. Después nacieron de su
talento otras muchas cabezas de hombres y mujeres ilustres de
las artes, la Ciencia y la Historia.
Su primera obra pública fue
en la escuela de Artes Oficios donde él estudiaba, pues en ese
centro se formaban dibujantes, pintores, escultores,
ebanistas, relojeros y plateros.
Su primera exposición
personal fue presentada en la Sociedad Económica de Amigos del
País.
Recibió en su formación
artística las enseñanzas de grandes escultores como José Clará,
en Barcelona y Vistorio Macho, en Toledo. Además fue ayudante
y alumno del escultor Antonio Berti en la Escuela de Bellas
Artes de Florencia. También fue discípulo de Teodoro Ramos
Blanco, de Sicre, y ayudante de Fernando Boada, quienes le
sirvieron de impulso y motivación para la búsqueda de su
propia forma de decir en el arte.
Antes de graduarse en la
academia de pintura, se vio precisado a abandonar el país por
la persecución de algunos sicarios de Batista que tenían su
vista puesta en aquel joven escultor, hijo de un zapatero de
filiación comunista.
Varios países fueron
escenario de su quehacer artístico, Uruguay, República
Dominicana, Rusia, Japón, con un monumento en Nagasaki en
homenaje a las víctimas del holocausto atómico; en España, con
un monumento en honor a José Martí en la plaza Ciudad de La
Habana de Gijón. En Angola también realizó un monumento en
homenaje a los cubanos caídos en la guerra por su
independencia. Sus obras formaron parte de 272 exposiciones
colectivas y personales. Muchas de ellas son atesoradas en
otros continentes. Realizó con el arquitecto Fernando Salinas,
el conjunto escultórico a José Martí en Cancún.
Este genial artista modelaba,
sobre todo, con la yema de sus dedos y con tan notable rapidez
que era difícil definir el momento exacto en que lograba
formar una imagen en el barro que amasaba, cuándo surgía una
nariz, un gesto facial, una sonrisa.
Por su meritoria labor como
escultor y pintor, Delarra se hizo acreedor de varias
condecoraciones, entre ellas el título de Héroe Nacional del
Trabajo, la Medalla Alejo Carpentier y la Réplica del machete
de Máximo Gómez. También Delarra fue diputado a la Asamblea
Nacional del Poder Popular y miembro del Comité Nacional del
Sindicato de los Trabajadores de la Cultura.
Delarra brindó también sus
conocimientos y experiencias a otras figuras de la plástica
cubana, particularmente a jóvenes artistas, pues se desempeñó
como profesor de talleres vocacionales de arte y de la escuela
de San Alejandro. El interés que mostró en transmitir sus
conocimientos y sus experiencias, quedó plasmado en un
Laminario de las Artes Plásticas, libro dirigido a quienes
se interesan en esas disciplinas, donde didácticamente ofrece
conocimientos generales tan diversos como las técnicas del
grabado o la historia del Alma Mater.
Obtuvo Delarra numerosos
premios desde muy joven, entre ellos el primer premio del
concurso que convocó la Universidad de La Habana para dotar de
una escultura de Rubén Martínez Villena a la Biblioteca
Central de ese centro de estudios. También fue profesor y
director de San Alejandro, director de Artes Plásticas de la
provincia de La Habana, creador de centros de cultura,
conferencista, entre otras muchas facetas.
Incursionó en la cerámica, la
ilustración gráfica y el grabado. La última exposición
pictórica de Delarra tuvo lugar en el Memorial José Martí, en
mayo del 2003; esta se tituló De la epopeya a la mesura.
De gran relevancia son la
cabeza monumental de Engels en Pinar del Río, la figura
ecuestre del Generalísimo Máximo Gómez en Camagüey, el
monumento al descarrilamiento del tren blindado en Santa
Clara, o las plazas de la revolución de Bayamo y Holguín.
Su obra más sobresaliente fue
el Monumento al Che erigido en la Plaza que lleva el nombre
del Guerrillero Heroico, en la ciudad de Santa Clara; fue esta
su obra capital y siempre será recordado por ella. Un día
Delarra dijo allí en el Monumento al Che: “Si se cae me caigo
con él, los artistas y los capitanes de barcos vivimos y
morimos con nuestra obra”.
El 26 de agosto del 2003
recibimos el duro golpe de su fallecimiento. Se nos fue el
artista, pero quedó su obra imperecedera que es toda una
crónica de la Revolución cubana. |