Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz,
Segundo Secretario del Comité del Partido y Primer
Vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros.
Compañeros del Buró Político y del Comité
Central.
Compañeros de la Presidencia.
Queridos delegados e invitados:
En nombre del Consejo Nacional y del
Secretariado electo quiero expresar mi más profunda gratitud,
por la confianza depositada en nosotros y por darnos la
oportunidad de servirles a los trabajadores y a la Revolución
en tan importante tarea encomendada por este Congreso.
Acometeremos con la mayor disposición,
responsabilidad, consagración, sencillez y modestia esta tarea
que se nos ha encomendado, siguiendo el ejemplo y el legado de
los fundadores del movimiento sindical y, sobre todo, el
legado de la dirección de la Revolución y de los compañeros
que nos han antecedido en esta tarea.
El Congreso se ha desarrollado en un momento
histórico para el país, en una nueva etapa de la Revolución y
desde luego en esta nueva etapa de la Revolución, en la que se
producen importantes y profundos cambios en la vida política,
económica y social, se imponen también los cambios en los
métodos y el estilo de trabajo, se impone una nueva mentalidad
para lograr una transformación y el perfeccionamiento integral
del trabajo del movimiento sindical.
Como expresaba el compañero Machado, en los
acuerdos y las resoluciones que en este Congreso se han
adoptado, nos corresponde a nosotros con la mayor celeridad y
precisión, llevar esas orientaciones y esas tareas y lo aquí
acordado, a la enorme masa de dirigentes sindicales y
trabajadores del país.
Concentrar nuestros esfuerzos principales, en
primer lugar, en seguir fortaleciendo y consolidando la unidad
de los trabajadores y el movimiento sindical en torno a
nuestro Partido, a Fidel y a Raúl.
Consideramos también que debemos llegar a
nuestros trabajadores para lograr una más alta comprensión del
rol histórico que tenemos en la construcción de una nueva
sociedad, sin explotación del hombre por el hombre, sin
propiedad privada, y demostrar al mundo esas ventajas que
tiene el socialismo, por ser los trabajadores la fuerza más
combativa, organizada, revolucionaria y capaz de llevar las
transformaciones del socialismo, como dueños que somos de los
medios de producción. Ese es nuestro rol más importante.
Por ello, en consecuencia con estas ideas,
pensamos que se requiere darle un extraordinario impulso a
todo el proceso de recuperación y consolidación de nuestra
economía, multiplicando nuestros esfuerzos para elevar la
disciplina, la consagración laboral, el orden, el control, el
ahorro, el uso racional de todos los recursos y traducirlos en
resultados productivos, en una mayor calidad de los servicios
que se prestan y por ende también, mayores avances en los
procesos docentes e investigativos.
En esta tarea pienso que unido a ese impulso
que requiere nuestra economía, en esas direcciones, también
nosotros debemos redoblar nuestros esfuerzos con una mayor
participación sindical en la lucha contra el delito, las
indisciplinas, las ilegalidades y la corrupción y hacer sentir
todo el peso de la ética laboral, el honor y la moral de los
trabajadores para barrer con esos males.
Finalmente, como también se ha apreciado
durante el desarrollo del Congreso y ampliamente discutimos en
el día de ayer, debemos asegurar por todas las vías la
incorporación activa y consciente de todos los trabajadores a
las tareas de la preparación de la guerra de todo el pueblo.
De esta manera queridos delegados, delegadas,
queridos compañeros debemos concretar en la vida política,
económica y social lo que nos corresponde a los trabajadores
en la defensa del socialismo y la Revolución como la tarea más
sagrada.
Muchas gracias.